El delito forestal en América Latina está siendo impulsado cada vez más por redes criminales organizadas transfronterizas. Esto no solo ha provocado un aumento de los ataques violentos contra los pueblos indígenas y las comunidades locales y ha hecho más difícil y peligroso el trabajo de los periodistas, sino que también presenta dificultades adicionales a los organismos nacionales encargados de hacer cumplir la ley. Sin embargo, en múltiples ocasiones, los reportajes de Mongabay han contribuido a los esfuerzos colaborativos multinacionales para poner fin a los delitos contra el ambiente.
En 2022, por ejemplo, Mongabay publicó un informe sobre narcotraficantes, exsoldados de las FARC y mineros de oro ilegales que contaminaban, talaban bosques para cultivos de coca y amenazaban al menos a 35 comunidades indígenas a lo largo del río Putumayo, que marca la frontera con Colombia. La Policía Ambiental peruana y la Fiscalía Especializada en Materia Ambiental de la región de Loreto se hicieron eco de la noticia y, poco después, el fiscal Bratzon Saboya solicitó a Mongabay Latam fotografías y acceso a las fuentes para iniciar una investigación.

